05 de septiembre.

I. El dolor de estómago sigue y se magnifica con los días. Me pregunto si alguna vez mi cuerpo querrá traer vida, si querrá hacer florecer una y otra vez, si querrá dar de mamar a niños con mis ojos y apellido. Y entonces pienso, en la blancura de la leche, de los primeros dientes, de los ojos y me aterra todo aquello que tenga vida. Todo aquello, incluso yo misma.

II. He visto como el amor evoluciona a manos de otras personas. J. caminando mirando al frente, con su vestido blanco y sus pequeñas flores blancas en el pelo mientras T. desde el otro lado, la mira como si fuese lo más bello que pudiese llegar a ver en la vida. Y justo en ese momento aparece S, pequeña cachorro, con un letrero enorme encima que promete amor enterno y entonces me doy cuenta de que el amor es eso que no logramos explicar con palabras pero sí con miradas.

III. Hablamos a oscuras y vemos como amanece por la ventana. Para alguien soy una mujer que dejó de ser niña en el momento en el que se puso el vestido verde. En el momento en el que se maquilló y bailó canciones que desconocía. Para alguien soy una mujer, una mujer que sangra, que bebe, que folla y que grita.